1.
¿Qué es?
2. ¿Qué tipos de bronquitis hay?
3. ¿Qué relación hay entre asma
y bronquitis?
4. ¿Qué puedo hacer si mi hijo tiene una
bronquitis?
¿Qué
es?
La
bronquitis es una inflamación de los bronquios,
que afecta principalmente a los bronquios de gran tamaño
y a la tráquea, de ahí que también
se la llame en ocasiones tráqueobronquitis.
¿Qué
tipos de bronquitis hay?
Podemos
dividir la bronquitis en dos tipos:
* Bronquitis crónica: afecta a las personas adultas,
no a los niños, y la principal causa de la inflamación
es el tabaco. Como su nombre indica, la inflamación
persiste a lo largo del tiempo.
* Bronquitis aguda: puede afectar a niños y adultos.
La causa más frecuente es la infección
por virus y suele durar entre 5 y 10 días. Los
síntomas de bronquitis aguda son: tos seca e
irritativa, que en unos días pasa a productiva
(es decir, el niño mueve flemas con la tos),
ruidos respiratorios (roncus, raramente pitos o sibilancias),
fiebre de intensidad variable, aunque en general la
fiebre suele ser moderada (no mayor de 38,5º C
axilar), y dificultad respiratoria (disnea, fatiga)
en general poco llamativa. La mayor parte de los niños
presentan un cuadro de catarro de vías altas
los días previos al inicio de la bronquitis.Inicio
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¿Qué
relación hay entre asma y bronquitis?
No
existe ninguna relación entre la bronquitis aguda
y el asma. Lo que ocurre es que, de forma equivocada,
muchos médicos utilizan el nombre de bronquitis
espástica para describir las crisis de asma de
los niños pequeños. Este término
debe ser desterrado, pues confunde más que ayuda.
Lo
que si es cierto es que los niños pequeños
con asma suelen tener más problemas de salud
respiratoria que los no asmáticos. Y así
es habitual constatar que un niño con asma ha
tenido más neumonías y bronquitis agudas
que otros niños.
En
todo caso, el hecho de tener bronquitis aguda no predispone
a tener asma.
¿Qué
puedo hacer si mi hijo tiene una bronquitis?
Si
su pediatra ha diagnosticado de bronquitis aguda a su
hijo, lo que debe hacer es seguir las recomendaciones
que le haya dado.
Debe saber que es un proceso que, con el debido cuidado,
se va a solucionar en unos días, que casi nunca
requiere antibiótico y que lo más importante
es ofrecer al niño más agua de lo habitual,
evitar que coja frío, no fumar en ningún
caso en el hogar, si tiene fiebre, tratarla y si tose
mucho por la noche que duerma semiincorporado (con la
cabecera algo más elevada que los pies de la
cama).
Si
considera que el niño empeora o la fiebre se
eleva por encima de 39ºC, es entonces el momento
de pedir consulta de nuevo a su pediatra. |