Escuche al Doctor Leopoldo Moreno



LA PIEL es un órgano que representa entre el 6 y el 10 % del peso del cuerpo humano, sirve para proteger el organismo de los agentes externos y, a su vez para comunicarlo con el exterior, ya que a través de ella se recibe información del medio. Contiene 70% de agua y el resto esta compuesto de sales minerales, lípidos, grasas y prótidos. Desde un punto de vista estético, gracias a su aspecto, su olor o su color, la piel también forma una imagen personal, de la misma manera que forma parte de la imagen psicológica, puesto que en la piel se reflejan enfermedades o estados de ánimo. Se compone de tres capas: Epidermis, Dermis, e Hipodermis. La Dermis, parte intermedia de la piel, es un tejido de sostén y esta constituida principalmente por colágeno (70%) y elastina (20%), dos sustancias fabricadas por unas células llamadas fibroblastos, que bajo la agresión de los rayos UV las producen en menor cantidad y peor calidad. Es, por tanto a nivel de la dermis donde se produce el temido envejecimiento. El colágeno es un conjunto de fibras, tiene como función: asegurar la suavidad, tonicidad, y elasticidad. Lo fabrican las células de la dermis, se basta por si solo, pero a medida que pasan los años pierde sus propiedades de elasticidad y tonalidad. Al hablar de la estructura de la piel, es obligatorio hablar también de la estructura del pelo, vello o cabello, pues también forma parte de la piel, así como las uñas. Entre las principales funciones que ejerce la piel está: la protección, secreción, pigmentación, comunicación, termorregulación, e impermeabilidad. Esta comprobado que los residuos tóxicos del smog, son dañinos para la elasticidad de la piel, así como también: la alimentación deficiente, la actividad diaria, la disminución de la capa de ozono, el exceso de sol, y de viento, el estrés, el consumo de tabaco y alcohol, todos ellos actúan negativamente sobre los componentes vitales de su piel y deterioran su belleza y lozanía. Las toxinas del ambiente estimulan la formación de radicales libres: unas moléculas altamente inestables que hacen que la piel se oxide y se presente opaca sin brillo ni color, provocando un desequilibrio en la humedad de la piel que favorece a que esta se deshidrate y envejezca antes de tiempo; Las vitaminas ejercen una acción de manutención y recuperación de la piel, protegiéndola para que mantenga su aspecto natural. Las vitaminas ayudan al organismo a normalizar los procesos fisiológicos alterados por agentes que dañan la piel. De esta manera este órgano vivo que es la piel se mantiene saludable y bello. En la gran gama de vitaminas para la piel se destacan: Vitamina A: tiene como propiedad devolver la suavidad a la piel gruesa. Evitando la atrofia de las glándulas sebáceas, y la escamación en la piel por alteraciones mucosas. Vitamina B6: protege la piel de la dermatitis y al cabello de la seborrea. Ayudan a romper y asimilar los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas. Vitamina E: de importante acción en el desarrollo de tejidos musculares, que dan elasticidad a la piel. Es un protector de la delicada estructura del cabello y un lubricante para la piel; por lo tanto, nutrir nuestra piel seria un paso importante en el cuidado del cutis y del cuerpo, ya que resulta eficaz para retrasar el envejecimiento y la aparición de arrugas. La adecuada composición de Colagenina permite que sus componentes actúen en forma separada y que, al mismo tiempo, apoyen e incrementen su acción conjunta sobre la piel, mucosas y vasos sanguíneos. El efecto de la acción de las vitaminas y el colágeno activo se podrá apreciar al primer mes en la piel, ojos y cabellos.

 

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Importante:
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Su uso no es recomendable a menores de 8 años, embarazadas y nodrizas, salvo indicaciòn profesional.
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