LA PIEL es un órgano que representa entre el
6 y el 10 % del peso del cuerpo humano, sirve para proteger
el organismo de los agentes externos y, a su vez para
comunicarlo con el exterior, ya que a través
de ella se recibe información del medio. Contiene
70% de agua y el resto esta compuesto de sales minerales,
lípidos, grasas y prótidos. Desde un punto
de vista estético, gracias a su aspecto, su olor
o su color, la piel también forma una imagen
personal, de la misma manera que forma parte de la imagen
psicológica, puesto que en la piel se reflejan
enfermedades o estados de ánimo. Se compone de
tres capas: Epidermis, Dermis, e Hipodermis. La Dermis,
parte intermedia de la piel, es un tejido de sostén
y esta constituida principalmente por colágeno
(70%) y elastina (20%), dos sustancias fabricadas por
unas células llamadas fibroblastos, que bajo
la agresión de los rayos UV las producen en menor
cantidad y peor calidad. Es, por tanto a nivel de la
dermis donde se produce el temido envejecimiento. El
colágeno es un conjunto de fibras, tiene como
función: asegurar la suavidad, tonicidad, y elasticidad.
Lo fabrican las células de la dermis, se basta
por si solo, pero a medida que pasan los años
pierde sus propiedades de elasticidad y tonalidad. Al
hablar de la estructura de la piel, es obligatorio hablar
también de la estructura del pelo, vello o cabello,
pues también forma parte de la piel, así
como las uñas. Entre las principales funciones
que ejerce la piel está: la protección,
secreción, pigmentación, comunicación,
termorregulación, e impermeabilidad. Esta comprobado
que los residuos tóxicos del smog, son dañinos
para la elasticidad de la piel, así como también:
la alimentación deficiente, la actividad diaria,
la disminución de la capa de ozono, el exceso
de sol, y de viento, el estrés, el consumo de
tabaco y alcohol, todos ellos actúan negativamente
sobre los componentes vitales de su piel y deterioran
su belleza y lozanía. Las toxinas del ambiente
estimulan la formación de radicales libres: unas
moléculas altamente inestables que hacen que
la piel se oxide y se presente opaca sin brillo ni color,
provocando un desequilibrio en la humedad de la piel
que favorece a que esta se deshidrate y envejezca antes
de tiempo; Las vitaminas ejercen una acción de
manutención y recuperación de la piel,
protegiéndola para que mantenga su aspecto natural.
Las vitaminas ayudan al organismo a normalizar los procesos
fisiológicos alterados por agentes que dañan
la piel. De esta manera este órgano vivo que
es la piel se mantiene saludable y bello. En la gran
gama de vitaminas para la piel se destacan: Vitamina
A: tiene como propiedad devolver la suavidad a la piel
gruesa. Evitando la atrofia de las glándulas
sebáceas, y la escamación en la piel por
alteraciones mucosas. Vitamina B6: protege la piel de
la dermatitis y al cabello de la seborrea. Ayudan a
romper y asimilar los hidratos de carbono, las grasas
y las proteínas. Vitamina E: de importante acción
en el desarrollo de tejidos musculares, que dan elasticidad
a la piel. Es un protector de la delicada estructura
del cabello y un lubricante para la piel; por lo tanto,
nutrir nuestra piel seria un paso importante en el cuidado
del cutis y del cuerpo, ya que resulta eficaz para retrasar
el envejecimiento y la aparición de arrugas.
La adecuada composición de Colagenina permite
que sus componentes actúen en forma separada
y que, al mismo tiempo, apoyen e incrementen su acción
conjunta sobre la piel, mucosas y vasos sanguíneos.
El efecto de la acción de las vitaminas y el
colágeno activo se podrá apreciar al primer
mes en la piel, ojos y cabellos.
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